La familia en la génesis del Estado

Si se atiende a la génesis del Estado, se verá que éste tuvo su origen, de uno u otro modo, en entidades preexistentes cuya "materia prima" era la familia. Ésta dio origen a grandes bloques familiares que los griegos designaban como génos y los romanos como gens,  los cuales, a su vez, formaron bloques todavía mayores de tonus aún familiar, mas cuyas correlaciones genealógicas se perdían en la noche de los tiempos y tendían a diluirse: eran, entre los griegos, las phratrias, y las curias entre los romanos. "La asociación --afirma Fustel de Coulanges-- continuó creciendo naturalmente y del mismo modo muchas curias o fratrías se agruparon y formaron una tribu"[1].

A su vez, la conjunción de la tribus forma la ciudad  --o mejor la civitas-- y con ello el Estado[2] .

 

 

 

[1] La Cité Antique, Hachette, París, p. 135

[2] Citemos algunos textos esclarecedores sobre el papel de la familia en la formación del Estado.

Fustel de Coulanges: "Se puede, pues, entrever que durante un largo período, los hombres no conocieron otra forma de sociedad sino la familia [...].

Cada familia tiene su religión, sus dioses, su sacerdocio [...]. Cada familia tiene también su propiedad, es decir su parte de la tierra que está inseparablemente unida a ella por su religión [...]. En fin, cada familia tiene su jefe, como una nación tendría su rey. Tiene sus leyes, que sin duda no han sido escritas, pero que la creencia religiosa grava en el corazón de cada hombre. Tiene su justicia interior, por encima de la cual no hay otra a la que se pueda apelar. Todo aquello que el hombre necesita perentoriamente para su vida material o moral, la familia lo posee en sí. No necesita nada de fuera: es un Estado organizado, una sociedad que se basta a sí misma.

Es claro que esta familia de las antiguas épocas no estaba reducida a las mismas proporciones que la familia moderna. En las grandes sociedades, la familia se desmiembra y decrece; pero, en la ausencia de cualquier otra sociedad, se extiende, se ramifica sin dividirse. Varias ramas secundarias permanecen agrupadas alrededor de una rama primogénita, junto al hogar único y  a la tumba común". (Ídem, pp. 126-127).

Frantz Funck-Brentano: "En esta anarquía (siglos IX y X, después de las invasiones de los bárbaros en Europa) es donde se realizaba el trabajo de la reconstrucción social, con la única fuerza organizadora que permaneciera intacta, y bajo el único refugio que nada puede derrumbar, pues tiene sus cimientos en el corazón humano: la familia.

En medio de la tormenta la familia resiste, se fortalece y toma una mayor cohesión. Obligada a subvenir a sus necesidades, crea los órganos que le son necesarios para el trabajo mecánico y agrícola, y para la defensa a mano armada. Ya no existe el Estado, la familia ha ocupado su lugar, la vida social se estrecha en torno del hogar, la vida común se limita por las fronteras de la casa y del finage (circunscripción territorial), o sea se encierra en la casa y su recinto". (El Antiguo Régimen. Ediciones Destino, Barcelona, 1953, pp. 12-13).

Mons. Henri Delassus: Sobre el origen del mundo moderno afirma: "Al conjunto de las personas sometidas a la autoridad de un padre de familia se le llama familia. A partir del siglo X, al conjunto de las personas reunidas bajo la autoridad de un señor, jefe de una mesnada, se le llama familia. Al conjunto de las personas reunidas bajo la autoridad de un barón, jefe de feudo, se le llama familia. Y más adelante veremos que el conjunto de las familias francesas fue gobernado como una familia. El territorio sobre el cual se ejercían esas diversas autoridades, ya sea que se trataba de la de un jefe de familia, de la del jefe de mesnada, del barón feudal o del rey, es denominado uniformemente en los documentos como patria, el señorío del padre. ´La patria, dice Frantz Funck-Brentano, era al principio el territorio de la familia, la tierra del padre. La palabra se extendió al señorío y a todo el reino, puesto que el rey era el padre del pueblo. El conjunto de los territorios sobre los que se ejercía la autoridad del rey se llamaba, por tanto, Patria´." (El espíritu familiar en el hogar, en la ciudad y en el Estado. Société Saint-Agustin, Desclée et Cie., Lille, 1910, pp. 16-17).

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