¿Cuáles son las causas por las que la contracepción se ha difundido masivamente?

¿Por qué desde el siglo pasado la contracepción se ha generalizado tanto en Occidente, si ella es tan antinatural, como fue dicho arriba?

Son varios los factores que han influido en esto. Es un problema que se inserta en el proceso de crisis provocado contra la familia y la vida humana, del que se habla en la sección crisis de la Familia.

A. En primer lugar, lo que ha dado más fuerza a la propagación de la anticoncepción es, sin duda, la exacerbación de la sexualidad, que no desea frenos para gozar egoístamente. Se quiere fruir del sexo desmandadamente, sin atinar para su altísima finalidad procreadora, y nada más. En la mencionada sección ya nos extendimos sobre ello, mostrando la universalidad del fenómeno, la fuerza que las pasiones desencadenadas adquieren, así como los esloganes que las sustentan en el plano de las ideas.

Los anticonceptivos, los nuevos "parches", los preservativos, la esterilización, y otros dispositivos o métodos, permiten a la personas entregarse a las relaciones sexuales en cualquier momento, con cualquiera, al viento variable de la primera pasión que se le presente por delante; informalmente y efímeramente. Les permiten evitar las consecuencias que derivan del nacimiento de un hijo. La vergüenza de haberlo engendrado fuera del matrimonio, los sacrificios del embarazo, del parto y de su cuidado y formación.

La sensualidad hace que se propague  la contracepción. La facilidad de uso de los anticonceptivos aumenta la sensualidad, en un círculo vicioso que nos lleva a la actual situación. Hoy es, sin duda, difícil que alguien sustente y mantenga las relaciones sexuales exclusivamente dentro del matrimonio y de la ley moral, como lo fue otrora, durante siglos de civilización occidental.

Dígase, entre paréntesis, que no es sólo la Iglesia católica la que no acepta la contracepción artificial. Las religiones musulmana, judía, monoteístas en general y otras, también  respetan esta ley natural. Pero, lamentablemente, es entre los pueblos cristianos paganizados de este último siglo donde más se ha divulgado este mal.

La contracepción constituye, pues, uno de los factores concretos más poderosos para difundir el amor libre, destruir la verdadera familia y así demoler la propia sociedad occidental.

B. Un segundo factor que pesa en aceptar la contracepción son las difíciles condiciones de la vida moderna, que sufren muchas familias numerosas. Pero sobre todo, es un deseo exacerbado de tener seguridad y bienes materiales abundantes para gozar la vida la que lleva a muchos padres a desear apenas uno o dos hijos.

Baste pensar que en los países más ricos y en las familias más acaudaladas es, en general, donde más se ha difundido el control de la natalidad. Es el caso de España, que goza actualmente de  una gran prosperidad, cuando sufre una de las menores tasas de natalidad del mundo.

C. El control de la natalidad ha recibido un impulso impresionante de parte de organismos internacionales[1], gobiernos[2] y multimillonarias fundaciones[3], por medio de  presiones y de campañas mundiales de apoyo a todo cuanto sea controlar la natalidad.

Primeramente se alegó, sin demostración científica alguna, que la pobreza provenía del exceso de población. Es evidente que no existe esa relación causa y efecto. Muchos países superpoblados son ricos. Muchas naciones pobres tiene baja densidad poblacional. Son tantos y tanto más importantes los otros factores que determinan la riqueza o pobreza de los países y de las personas, que no es posible tratarlo aquí.

Diremos únicamente que, por el contrario, hoy se valora especialmente el llamado "capital humano" de una nación, compuesto del número de habitantes y de su moral, de su cultura, de su formación profesional y técnica, de su empeño en producir y progresar. Es insostenible que la pobreza tenga como causa principal, ni siquiera significativa, el alto índice de nacimientos.

Nuevamente, nuestro propio País nos sirve de ejemplo. Densamente poblado, próspero como pocos y, seguramente, desde el punto de vista de la naturaleza, menos rico que muchas otras naciones, España es un gran pueblo, con gran empuje para progresar, pero, como tratamos en la sección demografía, su prosperidad y su identidad ya se encuentra bajo la amenaza de una tremenda decadencia demográfica.

Posteriormente, el problema del SIDA y otras enfermedades sexuales fueron el gran argumento para la difusión masiva de los preservativos anticoncepcionales.

Los hechos están probando lo contrario. Esos métodos, además de inmorales, peligrosos para la salud[4] y poco eficientes, estimulan las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Y así las enfermedades se propagan aún más rápidamente. Estados Unidos, quizás el país motor de la revolución anticonceptiva, se ha transformado hoy, bajo ciertos aspectos, en la nación líder de la lucha en pro de la abstinencia sexual fuera del matrimonio[5]

D. Por fin, es conocido también del público el gran negocio que cierta industria farmacéutica ha hecho con la contracepción, invirtiendo profusamente en las investigaciones, producción y propaganda de todo tipo de anticonceptivos, preservativos, dispositivos que eviten la procreación y abortivos. Negocio tan lucrativo como inmoral.

El propio Papa Juan Pablo II ha denunciado recientemente que "la industria farmacéutica ha favorecido un tipo de investigación que ya ha hecho penetrar en el mercado productos contrarios al bien moral, incluidos fármacos que no respetan la procreación o que incluso suprimen la vida ya concebida". El Papa censuró también que se impusiesen los intereses económicos en las decisiones de fabricación de productos contrarios a los valores humanos[6].

 

 

[1] Juan Pablo II advirtió  contra ello: "Hay que rechazar como gravemente injusto el hecho de que, en las relaciones internacionales, la ayuda económica concedida para la promoción de los pueblos esté condicionada a programas de anticoncepcionismo, esterilización y aborto procurado". (Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, 22-11-1981, núm. 30).

[2] En España, en el año 1978 fue reformado el artículo 416 del Código Penal, legalizando el comercio y propaganda de anticonceptivos. Sería interminable relatar la acción contraconceptiva llevada a cabo por organismos gubernamentales a partir de entonces. Ella ha sido en gran escala, constante y minuciosa. A título de ejemplos recientes mencionamos la campaña promovida por la Generalitat de Catalunya a fin de organizar un referéndum en los institutos de educación, para que los adolescentes digan si quieren que se instalen máquinas de distribución de preservativos en sus centros. (Zenit, 29-1-2002). En Madrid, la prestigiosa organización Hasteoir denunció el día 24-3-2002 la presión que el Departamento de Previsión y Promoción de Salud del Ayuntamiento estaba haciendo en los centros sanitarios para que los profesionales que quisiesen acogerse al derecho de conciencia en programas como el de planificación familiar, tuvieran que hacerlo por escrito, indicando las razones. Un fichaje injustificado y coercitivo.

[3] Según un estudio del Life Research Institute, publicado en Human Life Reports en agosto del 2000, las fundaciones destinaron un total de 128 millones y medio de dólares a la planificación familiar. Estos fondos se dividían en 66,2 millones de dólares para programas dentro de Estados Unidos, y 62,3 millones para el extranjero. Cf. Zenit, 24-11-2001.

[4] Ver el documentadísimo reportaje  proveniente de Londres "Las amargas píldoras anticonceptivas. Abundan las evidencias sobre sus peligros, pero la venta continúa", en Zenit, 18-5-2002.

[5] "El presidente Bush acaba de iniciar una cruzada a favor de la abstinencia sexual. ´La abstinencia es el modo más seguro, y el único totalmente efectivo, para prevenir los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual´", afirmó Bush, quien ha decidido "multiplicar por cuatro el presupuesto para promover la abstinencia sexual", informa Carlos Fresneda, corresponsal en Nueva York, en El Mundo de 4-3-2002.

Por 35 votos a favor y 17 en contra, el Congreso norteamericano aprobó destinar 50 millones de dólares a los cursos "sólo abstinencia", que se extenderán a decenas de miles de adolescentes. Los cursos promueven la abstinencia sexual hasta el matrimonio y enseñan que "una relación fiel y monógama [...] es el patrón deseable de comportamiento sexual en la especie humana". (El Mundo, 26-4-2002).

Estos planteamientos, después de décadas de unánime propaganda anticonceptiva, comienzan a llegar a España. En un manifiesto suscrito por decenas de asociaciones católicas y no confesionales, dirigido a la Generalitat de Catalunya, se "recuerda que otras sociedades avanzadas ya han descubierto que las campañas de preservativos no frenan ni los contagios ni los embarazos adolescentes, a diferencia de los programas de educación en castidad". (Zenit, 29-1-2002).

[6] Mensaje a la Conferencia Internacional El conflicto de interés y su significado en la ciencia y la medicina, realizada en Varsovia, del 5 al 6 de abril de 2002. Cf. Zenit, 12-4-2002.

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