Esta píldora se reparte gratuitamente en Andalucía, Cataluña y en la ciudad de Madrid[1] y se vende en las farmacias como si se tratase de una medicina, siendo que no tiene por objeto curar enfermedad alguna, sino eliminar seres humanos en sus etapas más iniciales. En efecto, el empleo de esta píldora tiene por finalidad evitar que el óvulo fecundado se anide en el útero materno, muera y sea expulsado del cuerpo de la madre.

Se trata de un aborto precoz producido por la acción de hormonas muy concentradas que, además, de ningún modo son inocuas para la salud de la mujer.

Se alega a favor del uso de esta píldora, así como para los experimentos con embriones, que éstos son apenas hombres en potencia. Esto no es verdad. Como fue demostrado, ya existe un ser humano. Lo que está en potencia es el desarrollo de unas facultades, pero no el sujeto de tales facultades[2].

La Conferencia Episcopal de Estados Unidos hizo pública una declaración sobre la píldora del día después: "Las mujeres americanas están siendo engañadas: este medicamento actuará como abortivo después de que haya tenido lugar la fertilización"[3], afirman.

En agosto de 2001, el Cardenal Jorge Medina Estévez, entonces Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, declaraba que la píldora del día después "es un abortivo porque todos los antecedentes científicos que tenemos (en el Vaticano) indican que impide la nidificación del óvulo ya fecundado. El óvulo fecundado ya es una persona humana"[4].         

El gobierno filipino, a su vez, prohibió la venta de la píldora del día después en su país, a causa de su efecto abortivo[5]. Semejante prohibición, por su indiscutible carácter abortivo, dictaminaron en fundamentadas sentencias, las Cortes Supremas de Chile y de Argentina[6].

 

 

 

[1] En septiembre de 2004, S.O.S. Familia inició una campaña al respecto, bajo el título "No consentimos financiar la píldora abortiva". De hecho, la Generalitat de Cataluña y el Alcalde de Madrid comenzaron a distribuir gratuitamente la píldora abortiva del día después, especialmente entre adolescentes. Además, la ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, declaró pretender aplicar la misma medida a todo el territorio nacional.

S.O.S. Familia ya ha repartido 120.000 tarjetas postales dirigidas a esas autoridades, pidiendo la suspensión de la distribución de esa polémica píldora que es abortiva en el 75 por ciento de los casos, que trae graves riesgos para la salud y que se proporciona a las menores de edad sin autorización de los padres. Todo financiado por los contribuyentes... (Ver el texto de la misiva).

[2] Cf. Jacinto Guillén Regodón, in ABC, 13-3-2003.

[3] Zenit, 16-2-2002.

[4] El Mercurio, 26-8-2001.

[5] Cybercast News Service, 8-1-2002.

[6] El Mercurio, 29-8-2001 y 5-3-2002, respectivamente.

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